En Discovery MAD nos gusta perdernos por Madrid. Nos gusta deambular, vagar, callejear por la ciudad. Y en este camino sin rumbo fijo, “con la iglesia hemos topado, Sancho”.

Os mostramos 3  iglesias de la ciudad de Madrid, con un interior singular que jamás esperarías encontrar desde la calle.

San Antonio de los Alemanes

Deambulando por Malasaña y a medio camino entre las estaciones de metro de Callao y Tribunal, San Antonio de los Alemanes es una iglesia pequeñita, pero con mucho encanto. Llama la atención el fuerte contraste entre el exterior sobrio, de materiales pobres; y el interior exuberante en su decoración y dinámico en su planta (una de las pocas ovaladas de la capital).

El solo disfrute de este contraste hace merecida su visita.

Además, posee una historia curiosa, una historia que es además la de los reyes de España. Inicialmente  se llama San Antonio de los Portugueses. Pero una vez la monarquía hispánica pierde el control sobre Portugal, Mariana de Austria (alemana y esposa del rey Carlos II) lo cede a los alemanes católicos que la acompañaron desde su tierra natal a Madrid. A partir de entonces, pasa a conocerse como San Antonio de los Alemanes.

Sin embargo, fue el nuevo rey Borbón, Felipe V, quien la dona a la Hermandad del Santo Refugio, que aún hoy funciona como comedor social y a quien sigue perteneciendo.

Curiosa es también la historia de esta Hermandad. En sus orígenes era conocida porque sus hermanos practicaban la “ronda del pan y el huevo”. Salían todas las noches a repartir comida (pan, agua,  huevos) a los mendigos que vagaban por las calles.  Se supone que llevaban consigo un artilugio de madera con un agujero para medir el tamaño del huevo. De este modo, si era demasiado pequeño pasaba por el hueco en la madera, y no se daba por bueno. Por eso se decía “Si pasa, no pasa; y si no pasa, pasa”. En la actualidad la Hermandad lleva una vez al año a 100 pobres a un balneario en las Navas del Marqués, este hecho se antoja como una reminiscencia de la antigua ronda del pan y del huevo.

Rizi-boveda_san_antonio_alemanes

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Rizi-boveda_san_antonio_alemanes.jpg

Nuestra Señora de Guadalupe de los mexicanos.

Y seguimos callejeando, y pasamos de los alemanes, a los mexicanos; y  de la parada de metro de Callao, a la de Concha Espina.

Y de un interior exuberante, a uno espectacular.

La iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe se sitúa en los alrededores del Parque de Berlín. Presenta una planta octogonal y su cubierta es un paraboloide hiperbólico sujeto por tan solo cuatro pilares interiores. Parte del proyecto es de Félix Candela, uno de los ingenieros que desarrollan con mayor audacia la construcción con superficies regladas (como el paraboloide hiperbólico).

El contraste entre interior y exterior es digno de resaltar también en este templo, sobre todo en lo referente a las vidrieras, y al color, muy unido lo uno con lo otro. Las vidrieras (casi inadvertidas) desde fuera cobran una importancia capital, pero dentro tiñen toda la iglesia de un color y una luz muy característicos.

Stitched Panorama

http://parroquiadeguadalupe.com/mascosas/fotos

San Francisco el Grande

Terminamos con un clásico de la ciudad de Madrid. Un clásico poco conocido. La cúpula más grande de España, y la tercera de la cristiandad, se yergue en esta Basílica.

El exterior no lo muestra, pero posee 33 m de diámetro y supera a la de Santa Sofía en Estambul, San Pablo en Londres o los Inválidos de París.

Estructuralmente las cúpulas generan unos empujes laterales más fuertes cuanto mayor es el diámetro de la cúpula. Esto fuerza a crear unos grandes contrafuertes que la hagan estable  y que en muchos casos contribuyen a que de cara al exterior la cúpula no se muestre con todo la espectacularidad que sí lo hace hacia el interior. Tal es el caso de San Francisco.

Y por ello os invitamos a descubrirla. Y a disfrutarla.

Cúpula de San Francisco el Grande.jpg

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